Mensaje de la Presidenta
Gracias por visitar el sitio web de la asociación ACHED.
El cambio de hora previsto para el 29 de marzo de 2026 está ya muy próximo. Los medios de comunicación y las autoridades públicas no dejarán de recordar la necesidad de extremar la prudencia en los desplazamientos y las actividades; tendrán razón en hacerlo. Nuestra asociación señala un mayor riesgo vinculado a la falta de sueño y a la pérdida de referencias temporales que provoca el cambio de hora, tanto en el sentido del adelanto como del retraso. Sin embargo, esta vigilancia inmediata no debería impedir un examen más amplio. En el contexto actual de las crisis petrolera y climática, resulta indispensable relacionar la cuestión de la hora legal con los desafíos energéticos, sanitarios y medioambientales, examinar seriamente los efectos de la hora legal adelantada y contribuir a la búsqueda de soluciones urgentes.
Esperamos que encuentre en este sitio información útil, capaz de enriquecer su reflexión y, si lo desea, de animarle a actuar.
Desde el pasado mes de diciembre, hemos emprendido una renovación profunda del sitio. El objetivo es poner a disposición los documentos de la asociación, las referencias científicas disponibles, elementos de análisis, así como enlaces a la actualidad. Este proceso se acompaña de una reestructuración del sitio, cuya arquitectura anterior se remontaba a 2004. Hemos procurado adaptarlo a los estándares actuales, abrir posibilidades de interacción y, al mismo tiempo, garantizar la seguridad de los datos.
En cuanto al fondo, tratamos de evitar un vocabulario que pueda generar confusión o apelaciones emocionales, con el fin de mantenernos lo más cerca posible de las realidades físicas y de los efectos observables.
Los términos «hora de verano» y «hora de invierno», por ejemplo, son excesivamente simplistas.
La «hora de verano» puede designar tanto una hora adelantada en una hora respecto a la hora geográfica (+1), como un adelanto doble (+2).
En Francia, la «hora de invierno» corresponde a +1 y la «hora de verano» a +2.
Estas denominaciones, que ponen al mismo nivel la hora de verano francesa (adelantada dos horas) y las horas italiana o alemana (adelantadas solo una hora), son engañosas y conducen a razonamientos sin fundamento. En realidad, la hora de verano alemana corresponde a la hora de invierno francesa.
Conviene, por tanto, precisar que la hora legal actual de Francia no corresponde estrictamente a su huso horario geográfico natural. Esta situación se deriva de decisiones históricas, en particular relacionadas con la Segunda Guerra Mundial, cuyos efectos perduran hasta hoy. Francia, que se encontraba en UTC+2 al final de la Ocupación, retrocedió en 1945 solo una hora en lugar de dos, manteniendo así una hora de adelanto respecto a su huso geográfico.
En 1975, el gobierno francés, en el contexto del choque petrolero, decretó una hora adicional de adelanto en verano a partir de 1976, situando así a la Francia metropolitana con dos horas de adelanto en verano. Este acontecimiento está en el origen de la creación de nuestra asociación algunos años más tarde y constituye aún hoy la razón de este sitio, ya que una medida que se pretendía temporal nunca ha sido revertida.
El sitio está ahora disponible en varios idiomas, con el fin de facilitar la información y la concertación a escala europea, en particular con los países vecinos de Francia.
En lo que respecta al cambio de hora, parece haberse consolidado progresivamente un consenso en contra de su principio desde hace varias décadas. Sin embargo, las percepciones siguen siendo contrastadas. Muchas personas valoran el regreso en otoño a una hora más cercana a la hora solar, así como la hora adicional de sueño que ello proporciona. Otras asocian el cambio de marzo con el alargamiento de los días y la llegada del buen tiempo. Estas percepciones, comprensibles, no permiten, sin embargo, responder a la cuestión de fondo.
Desde el punto de vista científico y sanitario, la asociación fue fundada por un pediatra, con el objetivo de proteger a los niños y a sus padres. Desde su creación, la asociación se ha posicionado explícitamente contra la hora de verano, y no únicamente contra el principio del cambio de hora. A lo largo de los años, numerosos trabajos han puesto de manifiesto los efectos sanitarios del adelanto de la hora. En 2019, estudios empíricos permitieron cuantificarlos, mostrando una pérdida crónica de sueño así como asociaciones con varias patologías.
Desde el punto de vista energético, los análisis disponibles presentan a menudo importantes limitaciones. Se centran con frecuencia en la iluminación, dejando de lado aspectos esenciales como la calefacción, el aire acondicionado o el transporte. Algunas instituciones han producido análisis parciales sin cubrir el conjunto de los usos energéticos.
Los datos históricos muestran que la evolución del consumo energético no puede atribuirse a un efecto beneficioso del adelanto de la hora. Se explica principalmente por factores estructurales y transformaciones del sistema energético.
Más allá de la energía, el consumo general también ha evolucionado. Un razonamiento simple permite plantear una cadena lógica: adelanto de la hora, pérdida de sueño, aumento del tiempo despierto dedicado al consumo, deterioro de la salud y aumento de ciertos consumos.
Desde el punto de vista institucional, la situación sigue siendo incierta. Una votación del Parlamento Europeo en 2019 validó el principio del fin del cambio de hora, sin resolver la cuestión de qué horario adoptar. Desde entonces, las decisiones han sido aplazadas.
Más recientemente, declaraciones han reafirmado un consenso a favor del fin del cambio de hora, al tiempo que anuncian nuevos estudios. Esta situación mantiene una espera prolongada.
Al mismo tiempo, el contexto internacional ha evolucionado, en particular en materia energética. Según la ACHED, estos cambios no justifican el statu quo, sino que deberían conducir a reexaminar las decisiones actuales.
Le agradecemos su atención y el interés que presta a estas cuestiones.